Qué es un test neuropsicológico
A veces no empieza con algo muy claro, más bien con una sensación. Que te cuesta concentrarte como antes, que estudias pero no retienes, que estás más despistada, que un niño se distrae constantemente o tiene dificultades para encontrar las palabras. Y a veces aparece esa gran pregunta ¿qué está pasando?
En ese momento, muchas personas llegan por primera vez al término “test neuropsicológico”. Y la realidad es que no siempre se entiende bien qué es.
Un test neuropsicológico es una herramienta que utilizamos para explorar cómo están funcionando distintos procesos mentales: la atención, la memoria, el lenguaje, la forma de organizarse… Pero por sí solo no cuenta toda la historia.
De hecho, hay algo importante que quiero dejar claro desde el principio: un test no es lo mismo que una evaluación neuropsicológica, os lo cuento en el siguiente apartado.
Tabla de contenidos
No es lo mismo un test que una evaluación neuropsicológico
Un test neuropsicológico es solo una pieza, mide algo concreto: la memoria, la atención, la velocidad de procesamiento, el lenguaje… Una evaluación neuropsicológica, en cambio, es mucho más completo ya que no solo incluye test, sino también: la historia de la persona, cómo han ido apareciendo las dificultades, cómo le afecta todo esto en su día a día (en casa, en el colegio, en el trabajo), cómo responde emocionalmente ante las tareas, qué estrategias utiliza, etc.
Dos personas pueden tener un resultado parecido en un test y necesitar intervenciones completamente distintas. Esto en consulta se ve muy claro: tres niños pueden llegar con el mismo problema: “no termina los exámenes”. Pero cuando miras un poco más, la historia cambia: uno se queda en blanco porque se pone muy nervioso, otro no sabe organizar el tiempo ni por dónde empezar y otro entiende el contenido, pero va más lento procesando la información. Desde fuera parece lo mismo, pero como véis no tiene nada que ver. Así que si nos quedamos solo con el test, es fácil simplificar demasiado.
En Psicosnet trabajamos precisamente desde ahí. No planteamos los test como un fin en sí mismo, sino como herramientas dentro de una evaluación completa, bien integrada y adaptada a cada caso. Porque al final, no se trata de tener un resultado, sino de entender qué le pasa a esa persona y qué necesita a partir de ahí.
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Para qué sirve un test neuropsicológico
Sirve, básicamente, para dejar de ir un poco a ciegas. Cuando alguien viene con la sensación de “algo pasa pero no sé muy bien qué es”, el test ayuda a bajar esa intuición a algo más claro y ver dónde está la dificultad de verdad.
En consulta, por ejemplo, es muy típico el “no se concentra”. Y claro, eso puede ser muchas cosas. Me viene a la cabeza un chico de 14 años. Sus padres convencidos de que tenía un problema de atención porque no terminaba tareas, se despistaba, bajón en notas…Cuando evaluamos, la atención estaba bastante bien, pero le costaba muchísimo manejar la información en la cabeza. Es decir, sí atendía pero no podía “sostener” lo que escuchaba o leía.Y esto es importante, porque la manera de acompañar al chico a mejorar es completamente diferente.
Y aunque ya lo he dicho antes, lo repito porque es importante: el test, por sí solo, no explica nada del todo. Pero bien usado dentro de una evaluación, es lo que te permite empezar a entender de verdad lo que está ocurriendo.
Qué áreas puede evaluar un test neuropsicológico
Un test neuropsicológico permite evaluar distintas funciones que usamos todo el tiempo, aunque no seamos conscientes.
Por ejemplo, la atención. No solo si te concentras o no, sino cuánto tiempo puedes mantenerte, si te distraes con facilidad o si puedes filtrar lo importante de lo irrelevante.
También la memoria, pero no en general. No es lo mismo recordar una lista de palabras que acordarte de lo que te acaban de explicar en clase o seguir varios pasos seguidos. Hay distintos tipos de memoria y cada uno puede fallar de una manera diferente.
El lenguaje es otra área importante: cómo entiendes lo que te dicen, cómo encuentras las palabras, cómo te expresas.
Y luego están las funciones ejecutivas: organizarse, planificar, empezar tareas, controlar impulsos, cambiar de estrategia cuando algo no funciona…
También se pueden evaluar habilidades más visuales y espaciales, como orientarse, copiar dibujos o entender relaciones entre formas y la velocidad de procesamiento, que tiene mucho que ver con ese perfil de niños o adultos que “van más lentos” aunque entiendan.
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Ejemplos de test neuropsicológicos
La realidad es que hay muchísimos tipos de test y cada uno evalúa cosas distintas.
Os voy a poner el ejemplo de uno bastante conocido, el Stroop Color and Word Test, que suele resultar incluso curioso cuando se ve por primera vez. Es la típica tarea en la que tienes que decir el color de la tinta de una palabra, ignorando lo que pone (parece fácil… hasta que lo haces). Os dejo un video por si os ha despertado la curiosidad de este test:
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Preguntas frecuentes
¿Un test neuropsicológico sirve para diagnosticar por sí solo?
No. Un test, por sí solo, no da un diagnóstico cerrado. Lo que hace es aportar información sobre cómo está funcionando una persona en distintas áreas cognitivas, pero el diagnóstico (cuando lo hay) se construye integrando esos resultados con la historia clínica, la observación y el contexto. De hecho, dos personas pueden obtener resultados parecidos en un test y, sin embargo, tener explicaciones completamente distintas detrás.
¿Cuánto dura?
Depende bastante del caso y de lo que haya que evaluar. En general, un test o batería de pruebas puede durar entre 1 y 3 horas, a veces dividido en varias sesiones si es un niño o si se necesita más tiempo para no generar fatiga.
A eso hay que sumar el tiempo de la entrevista inicial, la corrección e interpretación y la devolución de resultados, que forman parte de una evaluación completa.
¿Es lo mismo que un test de inteligencia?
No. Un test de inteligencia mide principalmente un rendimiento global en determinadas tareas cognitivas, pero no profundiza en áreas específicas como la atención o la memoria.
Un test neuropsicológico, en cambio, explora el funcionamiento cognitivo de manera más desglosada. Por ejemplo, una persona puede tener una inteligencia dentro de la media o incluso alta, pero presentar dificultades importantes en atención o memoria de trabajo que afectan mucho a su vida diaria.
Autora:
Raquel Beraiz Olarte
Psicóloga General Sanitaria: M-36309