Cómo superar la pérdida de los padres

La pérdida de los padres es uno de los eventos más dolorosos que una persona puede enfrentar. No solo se trata de la ausencia de seres queridos, sino también de la transformación de nuestra vida emocional, social y personal. Afrontar este duelo puede parecer un desafío insuperable, pero con el tiempo y el apoyo adecuado, a través de estrategias que nos permitan afrontar la pérdida, es posible encontrar la forma de sobrellevarlo, aprender a integrar su recuerdo en nuestra vida diaria sin que interfiera en ella, y honrar el legado de los padres que ya no están. 

Tabla de contenidos

Comprendiendo el duelo tras la pérdida de los padres

El duelo es una respuesta emocional natural ante la pérdida de un ser querido. Cuando se trata de los padres, esta pérdida suele implicar una serie de complejidades emocionales que afectan nuestra identidad y nuestra forma de relacionarnos con el mundo, llegando a suponer en muchos casos, una brecha en nuestro propio desarrollo. A continuación, exploraremos las características principales del duelo y los factores que influyen en cómo lo experimentamos.

Cómo superar la pérdida de los padres

El duelo como un proceso natural

El duelo es una reacción emocional que varía de una persona a otra, pero siempre es una respuesta normal ante la pérdida. Puede incluir sentimientos de tristeza, enojo, confusión o incluso alivio, dependiendo de las circunstancias y de la relación previa con el progenitor que supone la pérdida. Las emociones fluctuantes son parte de este proceso, y es importante aceptarlas como una manifestación natural de nuestra humanidad, permitiéndonos sentir cada una de ellas sin patologizarlas y sin atribuirles ninguna etiqueta calificativa.

El proceso de duelo se puede asemejar a un funambulista que debe cruzar un río de un lado a otro sobre una cuerda llevando una larga vara horizontal con un cubo en cada extremo. En uno de los cubos estarían los pensamientos dedicados hacia la persona fallecida, los sentimientos derivados de su pérdida (tristeza, rabia, nostalgia…) y todos los recuerdos asociados. Y en el cubo del otro extremo, se incluirían todas aquellas cosas que tienen que ver con nuestra propia vida (rutina, trabajo, pareja, actividades de ocio, etc.). Para cruzar ese río, es necesario mantener la vara en equilibrio, es decir, los sentimientos y recuerdos hacia el progenitor que ya no está, no pueden pesar más. Por lo tanto, hay que dedicar tiempo y espacio al desahogo respecto a la pérdida sí, pero sin olvidarnos de continuar con nuestra propia vida.

Diferencias en cómo se experimenta el duelo según la etapa de vida

El impacto del duelo varía según la etapa de vida en la que nos encontremos. Los adultos pueden enfrentarse a una profunda sensación de pérdida en términos de identidad (“no sé si llegaré a ser un buen padre al no tener al mío durante la crianza de mis hijos para apoyarme y aconsejarme”) y de roles familiares, pudiendo crear conflicto entre los mismos (“tengo que hacerme cargo de mi familia pero al mismo tiempo tengo que cuidar a mi madre porque se ha quedado sola”), mientras que los jóvenes pueden experimentar el duelo con confusión sobre cómo manejar las responsabilidades que antes recaían en sus padres, llegando incluso a madurar más rápido de lo que les corresponde a su edad biológica y social (“ahora tengo que ayudar a mamá en todas aquellas labores de la casa que hacía papá”, “mi labor ahora es cuidar de papá ya que mamá no va a poder hacerlo”, “no debo llorar ni parecer triste para que mamá no se preocupe”).

Las personas mayores, por otro lado, pueden sentirse solas y enfrentar el duelo mientras también lidian con otros desafíos relacionados con la edad. Así, personas sin hijos, al quedarse sin sus progenitores, pueden llegar a sentir que están solos en el mundo, que ya no tienen a nadie a quien recurrir.

Factores que influyen en el duelo

La relación con nuestros padres influye enormemente en la intensidad del duelo. También son factores clave las circunstancias de la pérdida (por ejemplo, muerte repentina frente a una enfermedad prolongada, o incluso dentro de las muertes repentinas, cuando la causa es violenta, suicidio o asesinato, el duelo podría ser mucho más traumático), y el tipo de apoyo social disponible. La cercanía emocional y las redes de apoyo pueden mitigar o intensificar el proceso de duelo. La invalidación emocional por parte de nuestro entorno con frases como: “no llores que a tu padre no le gustaría verte así”, “los niños fuertes no lloran”, “todos vamos a pasar por ello, es algo natural”… pueden intensificar el proceso de duelo e incluso, cronificarlo.

Etapas del duelo y cómo transitarlas

La psicóloga Elisabeth Kübler-Ross propuso que el duelo se atraviesa en varias etapas. Aunque cada persona lo experimenta de manera única, estas etapas sirven como una guía general para comprender los procesos emocionales involucrados y no son etapas que se produzcan en un sentido lineal, sino que podemos retroceder a etapas ya superadas, e incluso nos podemos encontrar con personas que no transitan por todas las fases.

Negación: El impacto inicial de la pérdida

En los primeros momentos tras la pérdida, la negación puede ser una reacción común. Nos cuesta creer y asimilar que nuestros padres ya no están, que no los vamos a volver a ver ni a hablar con ellos. Esta fase es una forma de proteger nuestra psique ante el dolor extremo, y aunque es transitoria, puede durar más de lo esperado, siendo la duración variable entre unas personas y otras.

Podemos reconocer esta fase en frases como “siento que mañana mamá vendrá a buscarme al colegio como todos los días”, o “siento que si mañana llamo a mi padre para contarle esta nueva noticia, él responderá al teléfono”, o “siento que al volver a casa de mis padres, mi madre estará en su sillón preferido”…

El impacto emocional de perder a tus padres

Ira: Reconociendo y gestionando las emociones intensas

La ira es una emoción frecuente en el duelo, especialmente cuando nos sentimos abandonados o injustamente privados de la relación con nuestros padres, más aún cuando esta pérdida ocurre de forma imprevista sin tiempo para la despedida, dejando palabras y sentimientos por decir o conflictos sin resolver. Puede manifestarse como irritabilidad, frustración o resentimiento. Reconocerla es clave para gestionarla de manera saludable. Es una de las etapas más significativas y más observables por el entorno.

Las personas sumergidas en esta etapa están enfadadas con el mundo (les parece injusto que les haya pasado a ellos y esa sensación de injusticia se incrementa aún más cuando esa pérdida es provocada por otra persona). En ocasiones, incluso, se puede sentir enfado hacia el progenitor fallecido por haberse marchado y habernos abandonado.

El enfado debido a la pérdida de uno de los progenitores puede incluso transferirse a otras personas del núcleo familiar, haciéndoles responsables de cualquier otro problema que esté surgiendo durante este proceso de duelo.

Negociación: Lidiar con los "y si hubiera..."

La depresión es una etapa en la que el vacío emocional se vuelve palpable. El dolor de la pérdida puede resultar abrumador, y los momentos de tristeza profunda son comunes. Reconocer que este dolor es parte de la sanación es esencial para atravesar esta etapa sin quedar atrapado en ella. Esta etapa puede llegar a veces a confundirse con un estado depresivo, pero es muy importante saber diferenciarlos y tratar la tristeza del duelo como un proceso natural por el que debemos transitar.

Aceptación: Reconstruyendo la vida tras la pérdida

La aceptación no significa olvidar, sino aprender a vivir con la ausencia. En esta etapa, la persona comienza a reintegrarse en su vida cotidiana, encontrar un nuevo sentido y fortalecer su capacidad de disfrutar de las relaciones y experiencias, mientras mantiene el recuerdo de los padres en su corazón.

Es la etapa donde la persona comienza a recordar al progenitor fallecido con una sonrisa, la etapa en la que es capaz de seguir viviendo su propia vida teniendo a su progenitor presente, pero sin un sentimiento de culpa o rabia. Es una etapa donde vida y muerte conectan en un mismo sentido.

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Estrategias para afrontar la pérdida

El duelo no sigue un camino lineal, pero existen diversas estrategias que pueden ayudar a sobrellevarlo de manera más saludable y constructiva.

Permitirte sentir y expresar tus emociones

Es crucial permitirte sentir lo que surja, sin juzgarte. El dolor, la tristeza, la rabia y el alivio son emociones que merecen ser expresadas. Hablar con alguien de confianza, escribir en un diario o practicar actividades creativas como pintar, crear un poema o una canción dedicada, puede ayudar a liberar estas emociones.

Crear rituales o formas personales de recordar a tus padres

El establecimiento de rituales (como encender una vela en su memoria, visitar su tumba, escuchar canciones que te recuerden, hacer recetas de cocina, seguir realizando actividades compartidas, volver a lugares significativos…) puede ayudar a sentir una conexión continua con los padres. Estos rituales proporcionan un espacio para honrarlos y mantener vivo su recuerdo y su legado. Otra manera de mantener vivo su recuerdo puede ser a través de fotografías o vídeos en los que aparezcan.

Aprender a integrar el recuerdo en tu vida diaria

El objetivo es integrar el recuerdo de tus padres de manera que puedas continuar con tu vida, sin que su ausencia se vuelva un impedimento e interfiera en el resto de tus roles vitales (laboral, social, familiar y/o personal). Con el tiempo, los recuerdos pueden pasar de ser dolorosos a ser fuentes de consuelo y aprendizaje.

Cómo afrontar la pérdida de mis padres paso a paso

Buscar apoyo en amigos, familiares o grupos de duelo

El apoyo social es fundamental en el proceso de duelo. Hablar con amigos, familiares o unirte a grupos de apoyo especializados en duelo puede ofrecer consuelo y perspectiva, ya que conocer diferentes formas de afrontar y vivir el duelo puede darte herramientas para abordar tu propio proceso. El compartir la experiencia con otros que atraviesan lo mismo puede ser sanador.

Practicar el autocuidado físico y emocional

El duelo puede ser desgastante, por lo que cuidar tu salud física y emocional es vital. Practicar ejercicio, mantener una dieta equilibrada y descansar adecuadamente pueden aliviar el estrés y mejorar tu bienestar general durante el proceso.

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Cuándo buscar ayuda profesional

Aunque muchas personas logran superar el duelo por sí solas, hay momentos en los que la intervención profesional puede ser crucial.

Signos de duelo complicado o no resuelto

El duelo complicado puede manifestarse como una incapacidad para avanzar, pensamientos obsesivos o emociones extremadamente intensas que interfieren en la vida diaria (tristeza y añoranza profundas, pensamientos constantes acerca de la pérdida del ser querido, dándole una importancia extrema a sus recuerdos o, por el contrario, anulándolos, dificultad para concentrarse en algo que no esté relacionado con la pérdida). Si los síntomas persisten y empeoran, es recomendable buscar ayuda profesional.

Cómo puede ayudarte un psicólogo especializado en duelo

Un psicólogo especializado en duelo puede ofrecer herramientas para manejar las emociones, ayudar a comprender las etapas del proceso y proporcionar un espacio seguro para expresar lo que sientes sin juicio.

Beneficios del acompañamiento terapéutico en el proceso de pérdida

La terapia proporciona una estructura para procesar el duelo de manera saludable. El psicólogo puede ayudar a la persona a explorar sus sentimientos, resolver conflictos internos y encontrar formas de seguir adelante con la vida.

Reflexiones finales: Vivir con el recuerdo de los padres

Superar la pérdida de los padres no significa olvidar, sino aprender a integrar su memoria en nuestra vida diaria de una manera que nos permita crecer y continuar manteniendo presente su legado y sus enseñanzas.

Honrar su memoria como parte de tu identidad

La memoria de tus padres sigue formando parte de ti, de tu historia y de quién eres. Honrar su legado puede ayudarte a mantenerlos vivos en tu corazón y dar sentido a sus enseñanzas y valores.

Reconocer que la superación no implica olvidar

Superar el duelo no significa borrar la tristeza o el dolor, sino encontrar formas saludables de vivir con ellos. Aceptar su ausencia física mientras celebras su impacto en tu vida te permitirá avanzar con mayor paz.

Encontrar propósito y sentido en la experiencia del duelo

El duelo puede ser un proceso transformador que te lleve a una mayor comprensión de la vida, la muerte y tu propia resiliencia. A través de este proceso, puedes encontrar un nuevo propósito y sentido en tu propia existencia. El proceso de duelo puede hacerte conectar con partes de ti mismo que desconocías y descubrir nuevos caminos que explorar. Es un proceso experiencial del sí mismo (de la persona para conocerse mejor, en profundidad).

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Bibliografía

  • Kübler-Ross, E. (1969). On Death and Dying. Macmillan.
  • Worden, J. W. (2009). Grief Counseling and Grief Therapy: A Handbook for the Mental Health Practitioner. Springer Publishing Company.
  • Stroebe, M., Schut, H., & Van den Bout, J. (2013). Complicated Grief: Scientific Foundations for Health Care Professionals. Routledge.
  • Asociación Española de Psicología del Duelo (2020). Guía para el manejo del duelo. Disponible en: www.psicologiaduelo.es.
  • Neimeyer, R. A. (2012). Techniques of Grief Therapy: Creative Practices for Counseling the Bereaved. Routledge.

Autora:

Imagen de María Vaquero Acereda

María Vaquero Acereda

Psicóloga General Sanitaria: R-01033